Estrategias de evaluación de los aprendizajes
centrados en el proceso
La evaluación puede y debe considerarse la parte más esencial del proceso de
enseñanza-aprendizaje puesto que condiciona la manera en que se abordará o se
llevara a cabo dicho proceso, la planificación y la reorientación de la
práctica docente para lograr el desarrollo de competencias a partir del
análisis, y la reflexión de la información obtenida Bordas( 2001). Pág. 2
Para lograr una verdadera valoración formadora y formativa de competencias es
necesario que la planeación, ejecución y evaluación, santísima trinidad del
proceso de enseñanza aprendizaje deba ser coherente tanto con las necesidades
sociales como con las teorías pedagógicas actuales, como menciona Bordas (2001)
“implica un cambio teórico, un cambio de actitud” ante el quehacer docente, de
las estrategias y técnicas de evaluación que deben de ser parte del
proceso, coherentes con el enfoque de competencias.
La evaluación puede dotar al alumno de un empoderamiento que les permita la
identificación y expresión de sus necesidades, establecerse objetivos,
planificar como lograrlos, hasta reconocer sus logros y valorarlos los cuales
elevaran su autoestima y permitirá el aumento de su rendimiento, al tomar
conciencia de su proceso de aprendizaje, estimulando la confianza en sí mismo
desarrollando en él el deseo de cambiar y mejorar sus logros, de esta manera se
estará preparando para mayores retos y logrando mayores satisfacciones
personales.
Por lo anterior los instrumentos que se apliquen para valorar las competencias
deberán ser las idóneas como el portafolio de evidencias, el diario reflexivo y
el mapa conceptual que sugiere Bordas (2001), ya que por sus características y
desde una visión innovadora y critica inciden en los procesos de desarrollo de
competencias que involucran no solo la intervención del docente, sino también
de los alumnos, padres y otros agentes educativos en la rendición de cuentas,
la de los alumnos para hacerlos participes y conscientes de su propio proceso
de aprendizaje, el docente para conocer las áreas de oportunidad de los alumnos
para su asesoría o retroalimentación, así como para el reconocimiento de
las áreas de oportunidad propias y reorientación de la práctica, la tomar
decisiones idóneas para lograr las competencias.
Para realizar las adecuaciones necesarias según los resultados obtenidos es
necesario partir de las características y particularidades culturales,
contextuales, ritmos de aprendizajes y necesidades del alumno, de esta manera
como lo menciona Bordas (2001) “El conocimiento es algo que se construye, el
aprendizaje es un proceso de creación de significados a partir de la nueva
información de las estructuras cognitivas del estudiante como consecuencia de
la incorporación de nuevos conocimientos”.
Por ello de suma importancia que las estrategias que se propongan y se ejecuten
en ese proceso sean lo más cercanas a la realidad posible, de igual manera las
técnicas y herramientas de evaluación que se apliquen permitan obtener la
información confiable, objetiva, valida, transparente, significativa y rendidor
de cuentas. (Frade, 2009) que ayuden al alumno a reconocer sus áreas de
oportunidad y a tomar decisiones de cómo mejorar, aquello que es necesario
mejorar, que aprenda a aprender, que desarrolle un aprendizaje autónomo, la
metacognición, que desarrolle el gusto por continuar aprendiendo, no solo para
pasar la materia, el grado u obtener un documento, sino esas ganas y el saber
de y como aprender para toda la vida.
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